Ciudad Pushkin, de Dmitri Górchev

Ciudad Pushkin

De Dmitri Górchev (1963-2010). 
Lo descubrí gracias a la recomendación de una amiga pushkinista pushkiniana pushkinera (pero de un Pushkin verdadero) y lo empecé a leer. Me envicié. Publicaba en blogs.




Traducción F. F.

 

 

En la ciudad Pushkin, por radio solo transmiten la ópera evgueni onieguin, y por televisión muestran sólo las películas el maestro de postas y la hija del capitán. En las últimas noticias cuentan sobre lo que estaba haciendo Pushkin en el mismo momento en el año mil ochocientos veintiuno, después en el veintidós y así sucesivamente.

Una vez, un muchacho de la ciudad Pushkin soldó en secreto una radio de galena[1] y durante cuatro horas seguidas escuchó programas de otras ciudades. En cuatro horas no dijeron una sola palabra sobre Pushkin. A causa de esto, al muchacho le empezó a salir sangre de la nariz, y a la noche Pushkin fue a su casa y lo golpeó con un palo, y por eso el muchacho se volvió Imbécil. Ahora se hace encima y se masturba. Por ese motivo, en las palmas le crecieron Pelos. 

Después de este caso, prohibieron todas las radios de galera de la ciudad y dejaron solo las radios de cocina.

Todos los jardines de infantes, y negocios, y cafés de la ciudad se llaman o el gallito de oro, o zar guido, o simplemente pushkin. Llamar a un café, por ejemplo, “El Novicio”,[2] sería lo mismo que construir en medio de Petersburgo un café “Spartak”:[3] no duraría ni dos minutos: en seguida lo demolerían y lo incendiarían.

En todo su perímetro, la ciudad está rodeada por estatuas de Pushkin con Chistera, solo en un lugar está la puerta del punto de control. En este punto de control, a todos los hombres que llegan les dan patillas de cortesía, porque caminar por la ciudad Pushkin sin patillas se considera inmoral – con el culo al aire sería más decente. Las patillas de cortesía son todas de colores artificiales: celestes, anaranjadas, verdes. En la calle, a una persona con esas patillas se les acercará sin falta un policía y le exigirá que recite el quinto capítulo de evgueni onieguin. Si el forastero dice todo correctamente, le dan un distintivo con el perfil de Pushkin, y la milicia ya no lo toca. Si el forastero se traba incluso en tormenta con tinieblas,[4] el policía se lo lleva a la delegación. Ahí le pegan a la cabeza, fuertemente, una peluca blanca y lo lanzan a la calle. Desde ese momento, se lo considera un dantés, e incluso si logra evadirse de los pushkinistas y deslizarse con los dientes rotos y ya casi sin piernas en la delegación, para pedir una celda, la policía de ningún modo lo dejará entrar, harán de cuenta que están realizando un inventario. Y la misma policía mirará por la mirilla cómo los pushkinistas alcanzan al dantés con fierros.

En la ciudad Pushkin, trabajar se considera indecente, allí todos escriben poesía. Sólo se puede escribir poesías que no se diferencien de las poesías de Pushkin. Si en una poesía se diferencia sólo en una coma, a ese poeta lo prohíben inmediatamente. Después de la tercera prohibición, al poeta lo pelan al rape, lo visten con una Blusa Amarilla, le adhieren una papiroska y lo colocan en la Plaza Principal. Y todos los habitantes de la ciudad deben dar a ese poeta un Papirotazo. Si después de eso el poeta sigue en su sano juicio, lo llevan a Chórnaia Riechka, que siempre está alrededor de la ciudad, le ponen una pistola en la mano y le dicen: “¡Y ahora dispárate, cabrón! ¡A ti mismo!” Y se marchan.[5]

El poeta, si no se dispara, se queda viviendo en Chórnaia Riechka, hasta que le crezcan las patillas, pero después no le dará un centavo ni siquiera un mendigo en la estación de ómnibus.

De algún modo, uno de estos poetas se dio una panzada en el pantano de ranas venenosas, y fue como si se apareciera el propio Pushkin y le dictase el Secreto Capítulo Duodécimo, pero el poeta no recordó ni una sola palabra y a la mañana siguiente se ahorcó.

En la ciudad se considera la única edición correcta de Pushkin a los seis tomos de mil novecientos setenta y uno, de la biblioteca de la revista ogoniok, los celestitos. Todas las demás ediciones serían quemadas, si las vieran.

Una vez, legó a la ciudad un profesor de la isla Moscú y contó que en algunas poesías Pushkin dice Palabrotas. Los pushkinistas no objetaron nada, solo entornaron los ojos. Y la noche siguiente al profesor le ocurrió algo que hizo que hasta los policías vomitaran por la mañana durante dos horas.

En opinión de los habitantes, la ciudad Pushkin es una isla en medio del río Chórnaia Riechka, que fluye desde el propio centro de la ciudad de Petersburgo y cubre todo el mundo. Del Chórnaia Riechka, por la orilla de la ciudad Pushkin trepan Reptiles Babosos y danteses. Aún vive en ellos la Sierpe Benkendorf. Sin embargo, la Sierpe Benkendorf no puede deslizarse fuera del agua durante mucho tiempo, porque su piel se seca rápido y se agrieta. Aunque cuentan que una vez, un día de lluvia, la Sierpe Benkendorf se deslizó dentro del jardín de la ciudad y socavó con su nariz el Verde Roble.[6] A causa de ellos, el Verde Roble se secó y permanecerá Muerto hasta la llegada del Verdadero Pushkin.

El Verdadero Pushkin, de acuerdo con la leyenda, entrará un día a caballo, temprano por la mañana, por las puertas de la ciudad vistiendo la Capa Negra y la Chistera Negra, y nadie lo reconocerá. Se apeará del caballo y entrará en el Jardín de la ciudad, y el Verde Roble florecerá con flores divinas.

Después de eso, el Verdadero Pushkin erigirá en la plaza central el Blanco Trono; y en las cuatro esquinas de ese Trono se sentarán Küchelbecker, Puschin, Arina Rodiónovna y Natalia Nikoláievna.[7] Y al pie del trono estarán de pie los veinticuatro mejores pushkinistas con pluma y papel.

Y Pushkin les dictará durante día y noche su nueva edición en seis tomos sobre todo lo que hubo, hay y habrá en la Tierra. Y entonces se secará para siempre el Chórnaia Riechka, y los heraldos llevarán por los caminos descubiertos la nueva edición en seis tomos a todo el país.

Sobrevendrá entonces un Paraíso y una Belleza, los cuales ningún Ser Vivo jamás ha visto ni verá.

 

 

[1] Receptor de radio de fabricación casera.

[2] Obra de Lérmontov.

[3] Club de fútbol de Moscú.

[4] Famoso comienzo del poema de Pushkin “Tarde de invierno”: “La tormenta de tinieblas cubre el cielo…”

[5] Este párrafo abunda en referencias a los poetas futuristas.

[6] Del poema “Ruslán y Ludmila”.

[7] Personas cercanas a Pushkin: los dos primeros, compañeros del Liceo; la niñera y la esposa.

Imagen: de LiveJournal, abril de 2002. Acompaña el texto de Górchev.


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