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Europa. Por Mandelstam

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Ilustración: "El rapto de Europa" de Valentín Serov (1910) Trad.: F F Espuma rosada de cansancio en los tiernos labios, [1] furioso horada el toro las verdes olas, resuella, no ama los remos el mujeriego, no es común su carga al lomo y grandiosa es la labor.   Alguna vez saltará la rueda de un delfín y se topará un punzante erizo de mar, tiernas manos de Europa, ¡tomen todo! ¿Dónde encontrarás yugo más deseado a la cerviz?   Triste escucha Europa el potente chapoteo, el copioso mar alrededor empieza a borbotear, se ve que le asusta el grasoso brillo de las aguas y de la áspera pendiente querría resbalar.   Oh, cuánto preferiría el chirrido de escálamos, como seno amplia cubierta, manada de ovejas y tras la alta popa el centelleo de peces. ¡Con ella sigue flotando el lomo sin remos!   1922   El trigo de la humanidad Hay mucho, mucho grano en el saco, como no se lo sacude, no se lo esparce, siempre el mismo. Ninguna ca...

Shklovski sobre Bábel: El hombre que hablaba bajito

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El hombre que hablaba bajito Víktor Borísovich Shklovski   Conocí a Isak Bábel en Petersburgo, que entonces acababa de cambiar su nombre por el de Petrogrado, en la redacción de la revista Létopis . La revista era muy gruesa, con una tapa verde. A causa de los tiempos de guerra, la revista se publicaba en un papel poroso, malo. Gorki, el director, que hacía poco que había regresado a Rusia, para nuestra percepción de entonces era viejo, todavía no había cumplido los cincuenta años. El erizo claro y espeso de su cabello había empezado a encanecer, sus ojos celestes todavía eran jóvenes. Pero se había vuelto un poco jorobado, aunque era físicamente muy fuerte, infatigable, y si no estaba escribiendo (hablo de literatura) estaba contestando innumerables cartas. No podía ausentarse de su escritorio en las horas habituales, porque en esos momentos es que debía llegarle la inspiración. En esa época, Gorki escribió Infancia , estaba en un nuevo auge literario. Después vinieron Por el mund...

El Kremlin

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  Moscú. En camino a la estación de Kursk.   Todos dicen “el Kremlin, el Kremlin”. A todos los escuché hablar sobre él, pero yo mismo no lo vi ni una sola vez. Cuántas veces ya (mil veces), borracho o con resaca, he recorrido Moscú de norte a sur, de oeste a este, de extremo a extremo, a través o como venga… y ni una sola vez vi el Kremlin. Así que tampoco ayer lo vi… y eso que me la pasé dando vueltas por esos lugares toda la tarde, y ni siquiera estaba muy borracho… Apenas llegué a la estación Saviólovskaia me tomé, para empezar, un vaso de zubrovka, porque sé por experiencia que, como decocción matutina, la gente no ha inventado nada mejor. Bueno. Un vaso de zubrovka. Y después, en la Kaliáievskaia, otro vaso, solo que esta vez no de zubrovka, sino de aguafuerte de cilantro. Un amigo mío decía que el aguafuerte de cilantro actúa en la persona de forma inhumana, porque fortalece todos los miembros, pero debilita el alma. Por algún motivo, a mí me prod...

Venia

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  Hoy cumpliría 84 años Venedikt (Venia) Eroféiev, autor de la mejor obra del siglo XX, el poema Moscú-Petushkí.  Durante la semana compartiremos fragmentos de la genial Odisea rusa, publicada por primera vez (fuera de Rusia, claro) en 1969.  Los títulos de los capítulos son los tramos entre estaciones del ramal del tren que une Moscú con la ciudad de Petushkí, a 126 km. Comienza con la siguiente... Advertencia del autor  La primera edición de Moscú – Petushkí , en virtud de que consistía de un solo ejemplar, se agotó rápidamente. Desde ese momento, recibí muchos reproches por el capítulo “Hoz y Martillo – Karachárovo”, totalmente injustos. En la Introducción a la primera edición les advertía a las señoritas que debían pasar el capítulo “Hoz y Martillo – Karachárovo” sin leerlo, en virtud de que después de la frase “E inmediatamente bebí” seguía una página y media de puro lenguaje soez y de que en todo ese capítulo no había una sola palabra que no fuese digna de ser ...

Madres

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Serguéi Esenin (1895-1925) Carta a mi madre. Trad.: f. f. ¿Todavía estás viva, mi viejita? Yo también. ¡Salud a ti, salud! Ojalá se vierta aun sobre tu cabaña aquella indescriptible luz del atardecer. Me escriben que, ocultando tu inquietud, te entristeces mucho por mí, que a menudo vas hasta el camino con tu viejo vestido anticuado. Y en la penumbra azul del atardecer a menudo crees ver la misma cosa: que alguien, en una riña de taberna, me clava un puñal en el corazón. ¡No es nada, mamá! Tranquilízate. Es sólo un pesado desvarío. No soy todavía un borracho tan penoso como para morir sin verte antes. Yo soy antes que nada un tierno, y solo sueño con volver, por la rebelde tristeza, cuando antes, a nuestra casita baja. Volveré cuando abra las ramas en primavera nuestro jardín blanco. Solo que esta vez no me despiertes al amanecer, como hace ocho años. No me despiertes de lo que sueño. No te preocupes por lo que no ha sucedido, basta con la temprana pérdida y el cansancio que tuve que e...

Alcohol, de Dmitri Górchev

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  Dmitri Górchev Alcohol (2005) Seguimos en modo Górchev. Trad. F. F. ¡Qué bello es el hombre ebrio! Cuando yace con los pantalones bajos sobre el asfalto cerca de la entrada de la estación de tren, todos los transeúntes experimentan necesariamente un sentimiento de orgullo. Sea por sí mismo y no por aquel, ¿y qué? ¿Quién es más libre en este mundo: aquel que camina hacia su hogar con desde su abominable trabajo, tira puntualmente de su rígida correa, lleva su cruz ofensiva y paga su impuesto desorbitante, o aquel que, sin conocer preocupaciones, se tiende a sus anchas en un charco?  Puede ser que viva despreciado, sucio, despedido de todos los trabajos, solitario y feo de cara. Pero es él, precisamente él quien tomó la Bastilla, el Palacio de Invierno, escribió la ópera Jovánschina,  el poema Moscú-Petushkí,  y la poesía “Dejó de hablar el dorado bosque”.  Sin embargo, los abstemios le obsequiaron al mundo a Hitler y Chikatilo.    Allí se arrastra el ...

Ciudad Pushkin, de Dmitri Górchev

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Ciudad Pushkin De Dmitri Górchev (1963-2010).  Lo descubrí gracias a la recomendación de una amiga pushkinista pushkiniana pushkinera (pero de un Pushkin verdadero) y lo empecé a leer. Me envicié. Publicaba en blogs. Traducción F. F.     En la ciudad Pushkin, por radio solo transmiten la ópera evgueni onieguin, y por televisión muestran sólo las películas el maestro de postas y la hija del capitán. En las últimas noticias cuentan sobre lo que estaba haciendo Pushkin en el mismo momento en el año mil ochocientos veintiuno, después en el veintidós y así sucesivamente. Una vez, un muchacho de la ciudad Pushkin soldó en secreto una radio de galena [1] y durante cuatro horas seguidas escuchó programas de otras ciudades. En cuatro horas no dijeron una sola palabra sobre Pushkin. A causa de esto, al muchacho le empezó a salir sangre de la nariz, y a la noche Pushkin fue a su casa y lo golpeó con un palo, y por eso el muchacho se volvió Imbécil. Ahora se hace encima y se...