El Kremlin
Moscú. En camino a la estación de Kursk. Todos dicen “el Kremlin, el Kremlin”. A todos los escuché hablar sobre él, pero yo mismo no lo vi ni una sola vez. Cuántas veces ya (mil veces), borracho o con resaca, he recorrido Moscú de norte a sur, de oeste a este, de extremo a extremo, a través o como venga… y ni una sola vez vi el Kremlin. Así que tampoco ayer lo vi… y eso que me la pasé dando vueltas por esos lugares toda la tarde, y ni siquiera estaba muy borracho… Apenas llegué a la estación Saviólovskaia me tomé, para empezar, un vaso de zubrovka, porque sé por experiencia que, como decocción matutina, la gente no ha inventado nada mejor. Bueno. Un vaso de zubrovka. Y después, en la Kaliáievskaia, otro vaso, solo que esta vez no de zubrovka, sino de aguafuerte de cilantro. Un amigo mío decía que el aguafuerte de cilantro actúa en la persona de forma inhumana, porque fortalece todos los miembros, pero debilita el alma. Por algún motivo, a mí me prod...